3J #vivaslibresysinmiedo
“Desde 2015, cada 3 de junio, damos un poderoso y feroz grito. Cientos de miles de personas nos encontramos en la calle para ser la voz de quienes ya no la tienen, víctimas de la violencia femicida. Ponemos cuerpo, palabra, banderas y carteles para decir que la violencia machista mata y no sólo cuando el corazón deja de latir. Porque la violencia machista también mata, lentamente, cuando coarta libertades, participación política y social, la chance de inventar otros mundos, otras comunidades, otros vínculos.” (www.niunamenos.org.ar)
Así comienza la declaración de la organización nacional Ni una menos, agrupación que data desde ese mismo año, cuando empezamos a marchar cada 3J porque #vivasnosqueremos.
El 3 de junio de 2015, hace seis años, miles de mujeres en numerosas ciudades de nuestro país salimos a las calles a protestar. Lo hicimos tras una sucesión de femicidios, el de Chiara Páez fue el detonante, pero salimos a las calles por ella, por las anteriores y por las que vendrán.
Chiara Páez, una adolescente de 14 años que estaba embarazada y que falleció por los golpes que le dio su novio, Manuel Mansilla de 16 años, en Rufino, Santa Fe. Su desaparición el 9 de mayo de 2015 conmocionó y movilizó a la ciudad de unos 20.000 habitantes que salió a buscarla por cada rincón. Su cuerpo apareció al día siguiente enterrado en la casa de los abuelos de su novio luego de que él confesara el crimen. En 2017 fue condenado a 21 años y medio de prisión.
Desde 2015, todos los años, en la misma fecha se realizan marchas masivas en todo el país para visibilizar los femicidios, la violencia contra las mujeres y las desigualdades de género en todos los ámbitos. Nació con la consigna ‘Ni Una Menos’ pero bajo esa misma se fueron agregando distintos pedidos como por ejemplo, #VivasNosQueremos, #BastaDeViolenciaMachista, #AbortoLegal. Estas consignas se tradujeron en las banderas de miles de personas que se manifestaron no sólo en la calle sino también en las distintas redes sociales. También le exigimos al Estado políticas y presupuesto para evitar femicidios, y que se marque la agenda nacional con el debate sobre el machismo y sus consecuencias fatales.

El ‘Ni Una Menos’ que comenzó en Argentina se replicó en los años siguientes en diferentes partes de América Latina y el mundo. El movimiento de mujeres sigue pidiendo justicia por los constantes femicidios, pero también incorporó consignas relacionadas a las consecuencias de las políticas de ajuste. Vivimos en una sociedad patriarcal, donde las mujeres somos las más perjudicadas al momento de solicitar trabajo, y cosas tan cotidianas como las tareas del hogar y el cuidado de los hijos.
Una de las herramientas fundamentales que se sostiene como política de Estado es la Línea 144, que brinda atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia por razones de género en todo el territorio nacional, de manera gratuita las 24 h, los 365 días del año, y que incorporó dos nuevas vías de contacto: WhatsApp (11-27716463) y mail: linea144@mingeneros.gob.ar
El año pasado, a pesar de la situación sanitaria a nivel mundial, igualmente se convocó a marchar en las calles, con las medidas de higiene y seguridad necesarias. Entre las múltiples consignas 2020 encontramos: "¡No al pago de la deuda!; Basta de femicidios, y travesticidios; Presupuesto para mujeres, lesbianxs, travestis, trans, bisexuales, intersex y no binaries; Con el proyecto de la Campaña ¡Aborto legal seguro y gratuito!; ¡Educación Sexual Integral ya! ; Separación de la Iglesia y el Estado!; ¡Salud también es tener agua, trabajo y alimentos!; ¡Cuarentena no es estado de sitio, basta de ajuste y represión!".
Recientemete Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) publicó en su Registro Nacional de Femicidios, Femicidios Vinculados, Trans/Travesticidios y Lesbicidios, relevado desde el 1° de enero al 30 de mayo de 2021, que ocurrieron en el país 143 muertes violentas de mujeres, travestis y trans; con lo que sucede un caso cada 25 horas. De los casos relevados, 94 son femicidios, femicidios vinculados y trans-travesticidios; 22 son muertes violentas asociadas al género, vinculadas a economías delictivas o colaterales (narcotráfico, venganzas, deudas, etc.) y robos; 21 son muertes violentas de mujeres están en proceso de investigación (esperando autopsia y peritajes); y 6 son suicidios femicidas.
MuMaLá: movimiento de Mujeres de diversas experiencias de militancia social, mixta, política, de derechos humanos y de gestión estatal. Pretenden hacer un aporte a la construcción de una sociedad justa e igualitaria para todxs.
Para este año, el colectivo Ni Una Menos convoca a un "Cartelazo" y llama a quienes quieran sumarse a colocar carteles en ventanas, puertas y redes advirtiendo sobre la gravedad de los femicidios y la violencia de género en el país. Para participar de la acción difundieron en el enlace (http://bit.ly/Carteles3J) imágenes con las consignas para compartir en redes o imprimir y pegar en puertas, ventas o en la vía pública. Para hoy también se espera una Asamblea feminista latinoamericana, organizada por el colectivo, que se emitirá por el canal de YouTube de Ni Una Menos a las 19. A pedido del Colectivo se sumaron este 3 de junio los reclamos por la aparición con vida de Tehuel de la Torre, quien lleva desaparecido dos meses; el cupo laboral travesti trans; y la reforma judicial feminista.

Por su parte, el Movimiento Feminista de San Francisco, debido al difícil contexto que estamos atravesando por el COVID 19 y siguiendo la línea de las organizaciones nacionales, decidió no marchar ni convocar a una marcha, por ese motivo comparte con nosotrxs el documento que lee cada 3J. Un llamamiento a toda la sociedad y las autoridades, un reclamo que moviliza a la reflexión para generar el cambio, construir otro lenguaje para darle voz a quienes ya no tienen voz.
Documento completo:
POSICIONAMIENTO 3J
Repensando el posicionamiento que tenemos sobre el 3J, una fecha que fue el puntapie de la movilización feminista en nuestra región, hoy no venimos a exigir, venimos a poner sobre mesa las violencias que se nos hacen cuerpo, carne, nos cuesta la vida; y no se pueden seguir ignorando por la sociedad, las instituciones y los gobiernos.
A seis años de la primera marcha de Ni una Menos, nos encontramos en un escenario donde no queremos ni podemos ser nuestras propias salvadoras como se nos exige.
Los femicidios son el último eslabón de un sinfín de violencias, no sólo físicas, sino psicológicas, económicas, simbólicas, sexuales; porque si algo deja en claro la ley 26.485 es que la violencia que se ejerce sobre las mujeres, lesbianas, trans y travestis se dan de múltiples maneras, y en cualquier ámbito, público y privado, dejando atrás el viejo paradigma de que sólo ocurre en el ámbito familiar. Esas violencias casi invisibles son conceptos culturales e históricos que venimos arrastrando de siglos y podemos verlas reflejadas en los estereotipos y los roles, la brecha salarial, el trabajo no remunerado ni reconocido en el hogar, la feminización de la pobreza, los 35 años como esperanza de vida de las personas trans y su falta de acceso al trabajo digno sin estar expuestes a peligros como le sucedió a Tehuel.
Si miramos las estadísticas de los femicidios ocurridos en este año vamos a encontrar un patrón: la mayoría de las mujeres asesinadas contaban con medidas de protección emitidas por jueces pero no fueron suficientes. No queremos que las causas queden cajoneadas ni existan obstáculos burocráticos para mujeres y disidencias. en situaciones de violencia. Es necesario crear instancias de detección de esos varones violentos y de todo el sistema judicial que sigue perpetrando y reproduciendo la impunidad.
¿Qué entendemos por violencia? ¿Qué cosas se nos cruzan en la cabeza cuando hablamos de víctimas y victimarios? Además de exigirle al Estado, ¿qué hacemos nosotrxs mismos para cambiar algo? Si repudiamos los actos de violencia y discriminación, ¿por qué no trasladamos esas acciones a nuestro hacer diario, nuestros vínculos, nuestros espacios? A pesar de todo esto, no queremos caer en el mandato del empoderamiento, donde tenemos que ser las educadoras de feminismo, las que frenan y visibilizan todo el tiempo las situaciones en ámbitos donde transcurrimos nuestra cotidianeidad y que, mayormente, son sitios donde nos encontramos en una situación de vulnerabilidad.
Cuidarnos en manada, agruparnos y organizarnos es la respuesta para no frenar. Encontrarnos en este mundo violento y feroz nos sostiene y nos salva. Tu reclamo vale, no estás sola, no sos la única que piensa que el sistema que sostenemos está mal.
Ni una menos, vivas, libres y sin miedo nos queremos
3 de Junio
MOVIMIENTO FEMINISTA SAN FRANCISCO



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