San Francisco modernizará su sistema de bombeo de agua potable con una inversión cercana a los $1.500 millones
La Municipalidad de San Francisco llevará adelante una importante obra de refuncionalización y modernización del sistema de bombeo de agua potable, una intervención que incorpora tecnología de última generación para optimizar el funcionamiento de una infraestructura que presta servicio desde hace más de siete décadas
Con una inversión cercana a los 1.500 millones de pesos y un plazo de ejecución de 180 días, el proyecto permitirá fortalecer uno de los servicios esenciales para la comunidad, acompañando el crecimiento de la ciudad y preparándola para los desafíos de las próximas décadas.
Actualmente, la Planta Distribuidora recibe agua proveniente de dos grandes acueductos y dispone de dos depósitos de reserva con una capacidad de 20.000 metros cúbicos cada uno. Desde allí, el agua es impulsada hacia toda la red mediante una estación elevadora subterránea que será completamente modernizada.
La obra contempla la incorporación de cuatro nuevas electrobombas sumergibles con variadores de velocidad, nuevos múltiples y cañerías de impulsión de acero inoxidable, 235 metros de cañerías de PVC, una nueva sala de control y operación, una moderna sala de cloración y un sistema inteligente de supervisión y monitoreo SCADA, entre otras mejoras.
Más que una renovación de infraestructura, esta intervención representa una apuesta por la innovación aplicada a los servicios públicos, fortaleciendo un sistema preparado para responder con eficiencia, seguridad y sostenibilidad a las necesidades actuales y futuras de la comunidad.
Del acueducto a cada hogar: cómo funciona el sistema de agua potable
Cada vez que un vecino abre una canilla, detrás de ese gesto cotidiano existe un complejo proceso que comienza mucho antes de que el agua llegue a su vivienda.
El abastecimiento de San Francisco se inicia con el ingreso del agua proveniente de los dos grandes acueductos que alimentan la Planta Distribuidora. Allí, el recurso se almacena en dos reservorios con capacidad para 20.000 metros cúbicos cada uno, constituyendo una reserva estratégica para toda la ciudad.
Desde esos depósitos, una estación elevadora impulsa el agua hacia la red de distribución que abastece a los hogares, instituciones, comercios e industrias. La obra de modernización se desarrollará precisamente en este punto neurálgico del sistema. La incorporación de nuevo equipamiento permitirá optimizar el funcionamiento del bombeo y fortalecer toda la red de distribución, haciendo más eficiente la gestión de un recurso indispensable para la vida cotidiana.
Tecnología inteligente para brindar un mejor servicio
Uno de los principales avances del proyecto será la incorporación de un sistema de control y monitoreo SCADA, herramienta utilizada en las infraestructuras más modernas del mundo para supervisar procesos en tiempo real que permite, entre otras cosas, almacenar la información histórica y gestionar alarmas e interfaces gráficas.
Eficiencia operativa: Permite detectar fugas o anomalías (como una baja de presión inesperada) mucho antes de que se conviertan en un reclamo vecinal.
Gestión remota: Evita el desplazamiento innecesario de cuadrillas a estaciones de bombeo para verificaciones rutinarias, ya que el estado de los equipos puede verse desde el centro de control.
Calidad garantizada: Al monitorear en tiempo real parámetros de potabilización (como el dosificado de químicos), se asegura el cumplimiento de las normativas de salud pública.
Histórico y reportes: Genera registros automáticos de consumo y producción, lo cual es vital para la planificación urbana y la optimización de recursos energéticos (ahorro en electricidad al optimizar el encendido de bombas).
La incorporación de esta tecnología representa un cambio cualitativo en la gestión del servicio de agua potable, integrando innovación y eficiencia al funcionamiento diario de una infraestructura esencial para la ciudad.
Infraestructura inteligente para planificar el futuro
Las ciudades modernas requieren inversiones que no solo respondan a las necesidades del presente, sino que también anticipen los desafíos del crecimiento urbano.
La modernización del sistema de bombeo forma parte de esa visión estratégica. Renovar equipamiento, incorporar tecnología y optimizar procesos significa fortalecer una infraestructura que acompañará el desarrollo de San Francisco durante las próximas décadas.
Este tipo de obras, muchas veces invisibles para los vecinos porque funcionan bajo tierra o dentro de instalaciones técnicas, tienen un enorme impacto en la calidad de los servicios públicos y en la capacidad de la ciudad para seguir creciendo de manera ordenada y sostenible.
Invertir en infraestructura inteligente es invertir en una ciudad más eficiente, resiliente y preparada para el futuro.
Polo Inteligente: una nueva etapa para San Francisco
San Francisco ha consolidado una identidad reconocida por su fortaleza productiva y educativa. Sobre esos pilares, la ciudad avanza ahora en la construcción de un nuevo eje de desarrollo: el de Polo Inteligente.
Este concepto expresa una forma de gestionar la ciudad basada en la innovación, la incorporación de tecnología y la utilización de herramientas que permitan optimizar los servicios públicos, administrar mejor los recursos y mejorar la calidad de vida de los vecinos.
La modernización del sistema de bombeo de agua potable constituye uno de los ejemplos más claros de esta visión. La incorporación de monitoreo inteligente, nuevos sistemas de control y equipamiento de última generación demuestra cómo la tecnología puede aplicarse a un servicio esencial para hacerlo más eficiente y sostenible.
Convertirse en un Polo Inteligente significa integrar conocimiento, innovación e infraestructura para construir una ciudad preparada para el futuro, donde la transformación tecnológica tenga un objetivo concreto: brindar mejores servicios y generar más oportunidades para todos los sanfrancisqueños.
La obra en números
Inversión: cercana a los $1.500 millones.
Plazo de ejecución: 180 días aproximadamente.
Reservorios: dos depósitos con capacidad para 20.000 m³ cada uno.
Equipamiento: cuatro nuevas electrobombas sumergibles con variadores de velocidad.
Tecnología: incorporación de un sistema inteligente de monitoreo SCADA.
Infraestructura: nueva sala de control, nueva sala de cloración, nuevos múltiples y cañerías de impulsión de acero inoxidable.
Red: instalación de 235 metros de nuevas cañerías de PVC.
Objetivo: fortalecer un servicio esencial mediante innovación, eficiencia y planificación.



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